Acerca de jelechal

"Lectora voraz" en el pasado ahora reconvertida en "lectora hambrienta". La lista de pendientes no deja de crecer.

“Sombra y hueso” de Leigh Bardugo

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Primer libro de la trilogía Grisha.

Sinopsis según Amazón.

Alina Starkov no espera mucho de la vida. Se quedó huérfana después de la guerra y lo único que tiene en el mundo es a su amigo Mal. A raíz de un ataque que recibe Mal al entrar en La Sombra, una oscuridad antinatural repleta de monstruos que ha aislado el país, Alina revela un poder latente que ni ella misma sabía que tenía. Tras ese episodio, Alina es conducida a la fuerza hasta la corte real para ser entrenada como un miembro de los Grisha, un grupo de magos de élite comandado por un individuo misterioso que se hace llamar El Oscuro.

Mi opinión:

Estoy frotándome las manos. Netflix va a proporcionarnos una serie basada en esta trilogía. Me invade la alegría.

Os cuento de que va este libro que no es para tirar cohetes, pero como ya he terminado con el segundo y el tercero os digo que la cosa mejora muchísimo. Si fuera un libro autoconclusivo diría que no pasa de entretenido pero como no lo es.. tenemos que mirarlo en perspectiva. A ver, aquí Leigh Bardugo nos da a conocer el mundo que ha creado, que resulta bastante refrescante porque tiene muchas similitudes con la Rusia de los Zares. Es un descanso para la mente porque cuando se trata de fantasía, la mayoría de los autores de este género se empeñan en mandarnos de cabeza a la Edad Media. 

Me parece que se ha currado bastante la documentación. Agradezco que en vez de hacer alarde de lo que sabe con descripciones y referencias cansinas nos lo presente todo de manera natural en el desarrollo de la trama: lo que comen, las ropas, la decoración, la arquitectura, los nombres… Por no faltar, no falta ni Rasputín.

Oh, Rasputín ¡Anda que no lo tuvieron difícil sus enemigos para acabar con él! Si parecía un asesinato de comedia: envenenamiento con cianuro que no le afectó más disparo por la espalda. Le dieron por muerto pero más tarde se levantó y salió huyendo. Le volvieron a disparar. Uno de los tiros fue en la cabeza con lo que sus asesinos ya pensaron que por fin lo habían conseguido. Para asegurarse, supongo, y deshacerse del cuerpo lo tiraron al rio. Finalmente, cuando se le hizo la autopsia, se demostró que había muerto ahogado. ¡Increible!

Pues bien, Leigh Bardugo toma a Rasputín, consejero del zar Nicolas II y de la Zarina, y nos lo plantifica en la novela. Igualito. Le cambia el nombre por el de “el Apparat”, consejero del Rey de Ravka, pero es el mismo: un gobernante en la sombra, un monje con pinta de loco fanático, barba infame, despeinado y con pinta nada pulcra, y dueño de una mirada inquietante y profunda. Aquí os lo dejo para que le echéis un vistacillo. Me hacía mucha gracia la referencia al olor a moho cada vez que el personaje estaba cerca de Alina. 

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El personaje de Alina Starkov yo diría que es… tirando a plasta. Ya lo conocemos de muchas novelas juveniles. Uy, mira: ¡No soy guapa! ¡Tengo un gran poder pero no me hace mucha gracia tenerlo! ¡Uy, si uso mi poder aumenta mi belleza! (de patito feo se convierte en cisne) ¡No me siento aceptada en ningún sitio!¡No encuentro mi lugar! ¿Os suena la cosa? No me digáis que esto no está ya muy visto, Pero hay algo distinto, porque a pesar de que la protagonista no me convencía no podía dejar de leer la novela. Estaba enganchada. Algo en el ritmo, en lo bien que cuenta la historia, en lo novedoso de la ambientación… no podría decirlo con certeza.

Por poner más pegas, ya que estoy un poco en esa linea, os cuento que algo que no me cuadró mucho en la construcción del personaje fue que siendo un ratoncito gris que pasaba desapercibido tenía una actitud de demasiada confianza con el Oscuro, quien por ser lo más de lo más, el Grisha más poderoso debía haberla atemorizado un poco. Demasiado respondona.

Vamos con El Oscuro. Es un personaje que tampoco me apasiona demasiado aquí. Es la ambición y las ansias de poder personificadas. Un villano en toda regla al estilo de los de Marvel, de los de poderes terribles. Y atractivo a rabiar, como no podía ser menos (es fantasía juvenil, ¡que diablos!). Alina se siente fascinada por él a pesar suyo.

En cambio el personaje de Mal, un rastreador de el Primer Ejercito de Ravka, amigo de la infancia de Alina me resulta encantador aunque en esta novela no tiene demasiado protagonismo. También es guapo y el objeto del deseo de Alina hasta que se cruza en su camino El Oscuro. Otra cosa ya muy vista. La heroína, antes flacucha y poco agraciada y ahora hermosa, debatiéndose entre a cual de los dos tipazos elegirá, si al bueno o al malo.

El mundo creado por la autora me tiene enamorada. En esta trilogía no lo conocemos mucho porque se centra sobre todo el Ravka y en su guerra civil, apareciendo el resto de países y culturas como enemigos, simples rivales o posibles aliados pero con poca intervención en la trama. Pero yo ya me leí Seis de Cuervos y Reino de Ladrones y ahí ya me ha ganado la autora para siempre jamás. Soy afortunada, porque como está teniendo mucho éxito parece que sigue escribiendo ambientando sus historias en este mundo. Ya tengo apuntada la novela de King of Scars, cuyo protagonista es Nicolai Lantsov, el hijo pequeño del rey de Ravka. Os dejo una entrada al blog maravillosas adicciones por si queréis saber algo sobre ella. 

Volviendo a Ravka, se nos dibuja un país hundido por la guerra y gobernado en apariencia por un rey solo preocupado por dar gusto a sus apetitos y que vive en una ciudad donde todo es ostentación y lujo. Los verdaderos gobernantes son el Apparat, por su influencia en el rey, y el Oscuro, el Grisha más poderoso de todos, cuyo poder proviene de todo lo relacionado con la oscuridad y las sombras. Entre ellos hay una cierta alianza, se sirven el uno del otro, pero no es una unión leal.

Aparte tenemos a los soldados del Primer Ejército, que eran los normalillos como nosotros y los del Segundo Ejército que son los Grisha, humanos con poderes. En realidad los Grisha son los mutantes de toda la vida de Marvel pero con estética rusa, y aquí se dividen en 3 grupos:

Corporalki, la Orden de los Vivos y los Muertos, que a su vez estaban divididos en Mortificadores, que eran capaz de matar sin ponerte una mano encima, y los Sanadores, que como su nombre indica curaban casi todo.

Etherealki, la Orden de los Invocadores, que se dividían en Vendavales, Inferni y Agitamareas. Dominaban el aire, el fuego y el agua respectivamente.

Materialki, la Orden de los Hacedores, que se dividían en Durasts y Alkemi, aunque acabé la novela sin tener demasiado claro a que se dedicaban cada grupo.

Y luego tenemos al resto del los ravkanos, sufridores de la situación de un país en guerra y simples peones en esta partida de ajedrez donde un simple movimiento puede hacer desaparecer una ciudad entera.

Como imaginareis, esta trilogía ya se la ha leído medio mundo y encontrareis reseñas a patadas. Os dejo un par de opiniones y me despido hasta que tenga tiempo de comentaros el segundo libro “Asedio y Tormenta”, que ya os adelanto que tiene a uno de mis personajes favoritos.

Devoradora de letras

Perdida entre historias

Continuará…

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“Te esperaré solo a ti” de Kristan Higgins.

 

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Mes de marzo. Reto Rita 3 del blog “A la cama… con un libro (y con David Gandy, si se deja).

Tocaba Kristan Higgins, una autora de la que ya he leído unas cuantas de sus novelas y que, en fin, me harta un poquito. Pero bueno, todo sea por el reto.

El n.º 3 de la Serie Blue-Heron me ha costado. Veréis, he terminado hace poco de leer “Emma”, de Jane Austen, la historia de una casamentera lianta que se mete a disponer en la vida de los demás. Y voy a ésta novela y me encuentro con una protagonista similar (salvando las distancias de época).

Por lo demás y dejando claro me gusta infinitamente más la Austen que la Higgins, parece que esta última se ha inspirado en la primera para crear a su protagonista. Collen O’Rourke, lo mismo que Emma, es el corazón de su pequeño reino, que aquí se llama Manningsport. Es un pueblecito de Nueva York, donde todos se conocen. Con viñedos. Esa ambientación me gusta pero se le saca poco partido. Regenta, con su hermano gemelo Connor una taberna con bastante éxito. Se dedica a crear parejas a diestro y siniestro, y si hace falta manipular para ello, pues vale, todo sea por conseguir el fin. Una muesca más en su pistola. Otra pareja feliz. En principio esto no debería parecerme mal si todo acaba bien pero no soporto a los que se creen que ellos saben lo que conviene a los demás mejor que esos “demás”.

Lucas Campbell es su primer amor y “le rompió el corazón” (como dice la contraportada del libro). Vuelve al pueblo a petición de su tío Joe, que se muere de cancer y quiere arreglar sus asuntos. De paso se dedica a reavivar las cenizas que quedaron de su gran pasión de juventud.

Y ella, al principio, muy en plan canción de Morat:

“Como te atreves a volver

a darle vida a lo que estaba muerto

la soledad me había tratado bien

y no eres quien para exigir derechos”

El caso, toda la novela es hacer fuego de las cenizas, aclarar los errores del pasado y poco más. Eso aderezado con la historia secundaria de Bryce, el primo de Lucas, y Paulie, su último proyecto estrella de casamentera. La secundaria me interesaba más que la principal, la verdad.

No me ha gustado la protagonista y no me ha gustado la novela. Se lee con bastante facilidad pero me rechinaban algunas de las gracias, como el modelo de pintura peludo, o la broma del “club de las menopausicas” a cuenta de lo buenorro que está Lucas. Eso, además de tanto llamar “Zorrón” a la segunda mujer de su padre. ¡Por favor! Mi sentido de la justicia se rebelaba cada vez que veía la palabrita de marras. ¡Que el que tenía la obligación se ser fiel a su madre era él! (narices) y que el drama del divorcio, siendo ellos ya mayores, me parecía poco drama.

Y además, de vez en cuando la autora decía que un personaje se reía y yo no veía de qué. En la situación que se describía no encajaba la carcajada. Me resultaba extraño. Y en algunos de los diálogos la tontería estaba forzada, como buscando en exceso la diversión del lector. Conmigo no funcionó.

De esta autora recuerdo que “Entre viñedos” me gustó y “Tirando el anzuelo” no me desagradó tampoco. En el blog tengo la reseña de “Hasta que llegaste” que tiene otra protagonista femenina que me carga (tanto que creo que me pasé un poco con los detalles y hay algo de spoiler de la novela).

Con esta novela termino por una buena temporada con esta autora.

“Hipnosis” de Amanda Quick.

hipnosis 2

Este libro es un “nadismo” como dirían las Haggard en su divertido blog de novela romántica “A la cama con…un libro”.

Entretenido, personajes simpáticos, ideal para despejar la mente pero perfectamente olvidable.

Nuestra protagonista es una chica decidida, que en la época de las enaguas se convierte en “emprendedora” montando su propio negocio.

Todo comienza cuando, una noche, Charlotte, que así se llama nuestra heroína, sorprende en flagrante delito al miserable de su padrastro. Agobiado por las deudas y después de haber derrochado la fortuna de su mujer, no ve otra salida que vender la virginidad de Ariel, la hermana pequeña de Charlotte. Con una pistola descargada se enfrenta a su padrastro y al “monstruo” que piensa cobrarse en carne la deuda. Su actuación es tan convincente que consigue expulsar a los dos bichos de la casa.

Al día siguiente aparece muerto su padrastro y ella ya no tiene prisa por huir, pero sí de buscar un trabajo que le garantice unos ingresos.

El nicho de mercado que encuentra le hace que pueda mantenerse bien. Se dedica a conseguir información para clientas de sus pretendientes. Si son jugadores, si son asiduos de burdeles, si son agresivos… en fin, las pone en antecedentes de dónde se van a meter al casarse. Ella tiene muy presente el error cometido por su madre al quedarse viuda. Se casó de nuevo pensando que su marido las cuidaría y lo que hizo fue quedarlas sin nada en cuanto ella murió. Bueno, excepto las cosillas de plata y joyas que Charlotte pudo “pispar” antes de que las empeñara.

En su negocio cuenta con la colaboración de un secretario que ya ha decidido dejar su “exigente” trabajo pero que le recomienda a un sustituto. En la entrevista el “nuevo” se presenta como un soso, aburrido que no llamará la atención en ningún sitio con lo que se considera ideal de la muerte para investigar para ella. Charlotte no opina lo mismo y no quiere contratarle. Discuten y al final deciden someter el asunto de la contratación a la opinión de Ariel y del ama de llaves, que no ven nada de particular en él. Final: ¡contratado!

Baxter St. Yves es un poco friki. Es hijo de un lord, pero al ser bastardo no tiene derecho a heredar su fortuna, que pasará a manos de Hamilton, su hermanastro. Pero tuvo suerte y su padre si cuidó de él (en estas novelas de romántica lo normal es que pasen tres pueblos de los retoños habidos fuera del matrimonio) con lo que le dio estudios. Ahora se dedica a su gran pasión, la química. Él es feliz en su laboratorio, entre probetas, y lejos de los bailes y aburridas actividades sociales. Pero su tía le ha encomendado que investigue a Charlotte por el asesinato de una gran amiga suya. Sabía que le había entregado una cantidad de dinero y sospechaba de ella.

A su vez Charlotte quiere investigar ese asesinato porque piensa que pudo ser uno de los pretendientes el que lo llevara a cabo y se siente un poco responsable de no haber encontrado nada que le hiciese prever ese final.

Convertidos en aliados en la búsqueda de pistas su relación va cambiando: él va volviéndose mandón conforme avanza la novela y ella se convierte en un dolor de cabeza para él con su carácter díscolo.

Básicamente la novela es resolver el asesinato mientras nos divertimos un poco con los peculiares personajes, los diálogos y las situaciones, a veces un poco absurdas: el enfrentamiento con un ladrón, el cascado mayordomo que todos quieren jubilar, el amante de la víctima cuya mayor virtud es “su resistencia”, lo poco que le duran a Baxter las amas de llaves, … tenemos sesiones de mesmerismo, duelo, un hechicero guapísimo y listo pero malvado, …en fin, cosillas de esas que nos hacen la lectura entretenida.

En definitiva, esta novela no es de esas historias que te dejan huella pero que sirve para pasar un ratito cuando apetece algo ligero. Sin ser para partirte de risa, te mantiene la sonrisilla.

“La semilla de la bruja” de Margaret Atwood.

la semilla de la bruja

Comenzamos el 2019 con un libro de la famosa Margaret Atwood. A ver si este año tengo un poco más de tiempo para el blog y hablo un poquito más de lo que leo, porque hay cosas que me han gustado mucho, mucho, como es “Seis de cuervos” de Leigh Bardugo.

Pero vamos con éste. Me he dejado arrastrar por la fama de la autora y lo cogí prestado en la biblioteca a pesar de que el resumen de la contraportada no me convencía mucho. Veréis, disfruto viendo una obra teatro pero no sé por qué las ambientaciones en ese mundo, lo mismo que en el del circo, no me suelen gustar. La fama, que es mucha, le viene a la Sra. Atwood por el libro y la serie “El cuento de la criada”, que no hay manera de que lo pille en la biblioteca porque siempre está prestado. Mientras llega el día he sacado su obra “El asesino ciego” pero, a pesar de que está bien escrita, no me ha atrapado, así que ha quedado empezado para intentarlo en otro momento. A otra cosa mariposa.

Como la mariposa es un poco testaruda y parece que está empeñada en terminar algo de lo escrito por esta autora agarró “La semilla de la bruja” y empezó a leerla. Me tuvo enganchada hasta el final. Es una historia de venganza. Siiii…. Cocida a fuego lento (años).

La cosa es así: tenemos a un director de teatro creativo y famoso, volcado sólo en su arte. Las cosas mundanas (como buscar financiación, hacerle la pelota a los posibles mecenas, hacerle la pelota también a las autoridades, etc., etc.) no le gustan ni un pelo. ¿A quién si? (listo). Mientras él disfruta de su pasión, su mano derecha se va haciendo cargo de todas esas tareas. Y ¡que sorpresa!, le sale rana. Resulta que es un trepa y un mal bicho, de los que van con una cara por delante (“tu no te preocupes, yo me ocupo. Tu eres un genio, dedicate a la obra.”) y otra por detrás (puñalada trapera al canto: “te han despedido. He intentado impedirlo pero no ha sido posible. Temporalmente me han nombrado tu sustituto, hasta que encuentren otra persona. Desde que sufriste tu desgracia ya no eres el mismo”)

Félix, nuestro protagonista, perdió a su mujer y más tarde a su niña pequeña, con lo sí es cierto que estaba hundido emocionalmente pero… ¡ya hay que tener mala baba para aprovecharse de esos momentos de debilidad!

Todo este planteamiento me recordaba a la película “Eva al desnudo”, que si no la habéis visto os la recomiendo. Un clásico del cine, de cuando se hacían en blanco y negro.

Hundido, Félix se retira del mundo y cual ermitaño se dedica a lamerse las heridas. Pasan años hasta que encuentra fuerzas para salir adelante. Su único objetivo en la  vida pasa a ser la ¡VENGANZA!

Y se pone a ello. Bajo una identidad falsa encuentra trabajo como profesor en unos talleres de teatro que se dan en la cárcel para que los presos aprendan a leer. La obra elegida por él para representarse es “La tempestad” de Shakespeare, que fue la que quedó a medias cuando le despidieron.

Y empieza a interactuar con los presos. Esa es la parte que me resultó más entretenida: conocemos las circunstancias que hicieron que acabasen en prisión, vemos la dinámica que Félix establece con ellos, las normas que le impone al grupo y las peculiaridades de cada actor.

La novela comienza con un disparo y una persona que no tiene nada que perder. Llegamos al final y no es el que yo esperaba, pero igualmente me pareció estupendo. Todo orquestado al milímetro para su venganza.

Esta novela de “la semilla de la bruja” forma parte de un proyecto de varias autoras de novelar las obras de Shakespeare. Con ese fin, está muy bien planteada la historia porque nos permite conocer la obra de teatro con cierta profundidad de una forma bastante amena. Dos ejemplos: son divertidas las pegas que les pone cada preso a representar a según que personaje (representar a mujeres tiene un coste alto en un ambiente carcelario), lo mismo que los comentarios de cada equipo cuando les toca analizar que sería de cada personaje en un “futuro” de la obra.

No quiero desvelar nada más. Fue una lectura desigual: sorprendentemente ligera en algunas partes, aunque en otras se me hizo un poquito espesa. Vamos, que me gustaba más cuando se centraba la acción en la prisión que cuando se centraba en la obra del Sr. William Shakesperare. Que quedará muy mal decirlo pero acabé un poquito saturada de Próspero, Calibán y compañía.

En el blog “Los libros de Maria Antonieta” he encontrado una opinión entusiasta. A mi me gustó, pero no llego a tanto.

“Maus” de Art Spiegelman.

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Buenas.

Ahora me ha dado por volver al mundo del cómic, con lo que no podía quedarme sin leer “Maus”, el único al que le dieron el premio Pulitzer. Aparte de este reconocimiento también obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim y dió lugar a una exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Está considerado por la crítica como uno de los mejores cómics de la historia.

¿Yo opino eso?

Pues me pasa como con las novelas que reciben premios (Planeta, Nobel, etc.), que les puedo ver el mérito por bien escrita, bien dibujada, profundidad de personajes y todo lo que se quiera decir de ellas, pero no siempre me parecen tan especiales. Problemas de tener altas expectativas y unos gustos únicos (como todos).

En este caso en particular si que me gustó pero no me parece tan, tan maravillosa como para que haya tanta unanimidad de la crítica en su valoración.

En Maus, Art Spiegelman, el autor, nos narra dos historias: la de su padre, Vladek Spiegelman, como superviviente de Auschwitz y la suya mientras recoge los recuerdos de su padre.

Los personajes son zoomorfos: ratones los judíos, gatos los nazis, cerdos los no judios. Aquí yo tuve un problema. Tenía que estar fijándome en la ropa para saber de que personaje se trataba (el suegro, el amigo, el protagonista…) porque al primer vistazo se me confundían. Y al ser un dibujo sin color, solo blanco y negro, no podía en algunas viñetas diferenciarlos bien. A ver, si sigues la trama, está claro, pero a mi me gusta más otro tipo de dibujo.

La historia del padre no nos cuenta nada que no sepamos ya. Nos narra el horror de los campos de concentración nazi y de como la lucha por la supervivencia sacaba lo mejor y lo peor de las personas. En este caso particular el personaje de Vladek no me resulta particularmente generoso ni altruista. Pero, ¿cómo juzgar a alguien en esa situación? ¿Qué hubiese hecho yo de encontrarme en su lugar? 

Vladek no es un personaje agradable. No lo era antes de convertirse en una víctima ni lo es después. Al menos, a mi no me lo resulta. Egoísta y avaro hará todo lo que tenga que hacer para sobrevivir. Es listo, habilidoso y caradura. Un racista. Un aprovechado. A lo largo de todo el libro no están compensadas las acciones: recibe más que da. La protección de su suegros, de los amigos, de gente que no le conocía aparece reflejada en muchas ocasiones, más que aquellas en que él actúa sin buscar recompensa. Me parecía de esos que en mi tierra se dice que “no dan puntada sin hilo”.

Art Spiegelman debía tener sentimientos encontrados hacia él porque el retrato de su padre no es amable. No ha puesto filtro alguno a las características más antipáticas de su carácter: su egoísmo, su trato despótico hacia su segunda mujer, su agonía con el dinero,… Como compensación nos narra todo lo sufrido por él, todas las miserias y dolores a los que estuvo expuesto, todas sus pérdidas (hermanos, hijo, fortuna, …). En definitiva, la pérdida de su vida tal como era. Lo que siempre hacen las guerras: destrozar los sueños, el presente y el futuro de las generaciones afectadas.

El autor también es bastante honesto con sus sentimientos hacia su madre y a la situación vivida con su suicidio. Incluso en el retrato de su madre es dual: por un lado y por boca de uno de sus personajes nos dice que es sensible y delicada y por otro nos narra un hecho que me hace que me ría yo de la delicadeza. Meten en la cárcel a la vecina porque ella le “endosó” unos panfletos para que se los escondiera por si registraban su casa. Involucra a una inocente en sus actividades en tiempos muy peligrosos. Cuando la detienen, ella no hace lo más mínimo por asumir la culpa. Es su padre rico el que paga a abogados para que libren a la pobre señora de la cárcel. Y vale, suerte que lo consiguieron.

Como curiosidad, la forma de hablar de Vladek. Quizás el autor quiere hacer patente, con este recurso, que su padre es un inmigrante polaco en Estados Unidos que nunca aprendió a hablar con corrección el inglés.

Tiene a su favor que es una novela que te hace reflexionar. Pero ¿hay alguna sobre el Holocausto que no lo haga? Fue tan terrible la “cosificación” de las personas que no hay película, libro, ensayo o dibujo que nos deje indiferente.

De pasada os recomiendo la obra de Viktor Frankl, “El hombre en busca de sentido”. Frankl fue un neurólogo y psiquiatra que estuvo internado durante la II Guerra Mundial en Auschwitz, Dachau y otros campos de concentración. Su formación le permitió vivir esa experiencia reflexionando sobre el sentido de la vida, el comportamiento del hombre sometido a la adversidad y otras muchas cosas que sí que me dejaron marcada y meditabunda durante días.

Es probable que Maus no me haya resultado tan rompedora porque tuve con el Holocausto de fondo, entre otras, como lecturas previas “El hombre en busca de sentido” o “El precio del paraíso” de Manuel Leguineche, que “narra la apasionante historia de Antonio García Barón: un hombre que perdió una guerra en España y otra en francia, y que tras cinco años en un duro campo de exterminio nazi, Mauthausen, se pregunta qué hacer de su vida. Se refugia a orillas del Amazonas, se casa con una mujer de sangre india y tiene cinco hijos. Por fin dueño y señor de sus actos, presidente de su propia república, la República del Río Quiquibey, Antonio ha encontrado la libertad lejos de grandes ciudades, en una cabaña sin electricidad ni teléfono, a horas en canoa de la primera civilizada” (sinopsis de sopa de letras.com)

Os dejo un ejemplo de las viñetas de Maus. El dibujo es lo que menos me gustó aunque algunas viñetas son impactantes, con fuerza. Lo que más: los personajes. Llenos de matices y de grises en su comportamiento y sentimientos. 

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“84, Charing Cross Road” de Helene Hanff.

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Sinopsis de la contraportada:

En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros… y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico.

OPINIÓN:

Leo la contraportada. En una misma frase las palabras “excentrica”, encanto, joya y libros. ¿Como podría resistirme?

Son 126 páginas en la edición de Anagrama (Panorama de Narrativas), con lo que me dura un suspiro su lectura. Y sí, es sorprendente como me atrapó.

El cruce de cartas entre Helene Hanff y Frank Doel, un trabajador de la librería, es muy reveladora. Con muy poca cosa nos queda muy definida la personalidad de la autora: generosa, exigente, excéntrica, burlona, detallista…

Y aunque con pinceladas del mundo del Londres de guerra y postguerra, con sus racionamientos de alimentos y sus carencias de artículos de uso común en otra época, como las medias para las mujeres, lo que me ha transmitido esta lectura es el amor de Helene por los libros. Como ama lo que enseñan y como los aprecia, incluso sensualmente, como un simple objeto dotado de belleza. Me siento reflejada en el placer que siente acariciando una encuadernación de piel, o mirando un filo dorado.

Y en cuanto a su correspondencia con Frank, lo que empezó siendo cosa de dos se fue extendiendo a otras personas: a los demás trabajadores de la librería, a la mujer de Frank, a su anciana vecina, a sus hijas, … La amistad va ampliándose de forma natural y el lector es espectador de como se fortalecen los vínculos.

No comparto el gusto de la protagonista por el tipo de lectura. No le gustan nada las novelas por eso de que no le va nada la ficción. Nada de mundos imaginados. Lo mejor son los relatos de “buenos testigos” que estuvieran presentes en los hechos que se narran. Es por eso que lo que más busca es ensayo, poesía o historia.

Y lo que Marks & Co. suministra a Helen son libros de segunda mano, en buen estado y por un módico precio. Joyas que tengo que decir que no me han atraído lo más mínimo como posibles lecturas, como “La Vulgata”, “Antología de la prosa inglesa de Oxford”, ensayos del siglo XVIII, etc, etc. A pesar de que el objetivo principal de las cartas es la petición de títulos de ese tipo (suenan muy aburridos) el libro no ha resultado pesado en ningún momento. Creo que fue una idea genial publicar las cartas tal cual.

Os dejo unos poquitos fragmentos para que os hagáis una idea de los que os vais a encontrar si lo leeis.

Así comienza una de las cartas:

“¿Y A ESTO LO LLAMA USTED UN DIARIO DE PEPYS?

Pues no es un diario de pepys, sino una miserable colección de FRAGMENTOS del diario de pepys, obra de un entrometido editor al que más le vale estar pudriéndose en la tumba.

Me dan ganas de vomitar.

¿dónde está lo del 12 de febrero de 1668, cuando su mujer lo sacó de la cama y lo persiguió por el dormitorio con un atizador al rojo vivo?…”

Y otra:

“INDOLENCIA:

podría PUDRIRME aquí aguardando a que me envíen algo para leer…”

Y otra:

“¡Vamos, Frank Doel…! ¿Se puede saber que HACE usted ahí? No veo que haga NADA, salvo pasarse todo el día SENTADO,

¿Dónde está el Leigh Hunt?… ¡ No me envía usted NADA!”

¿No es todo un personaje?

En definitiva, me ha gustado mucho. He disfrutado más de lo que me esperaba y no descarto volverlo a leer.

“Arrugas” de Paco Roca.

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Este cómic tiene montones de premios y entrada en la Wikipedia:

Arrugas (Rides, en el original francés) es una novela gráfica de Paco Roca, publicada originalmente en 2007 por la editorial francesa Delcourt. Ha cosechado un gran éxito de crítica y público, con adaptación fílmica incluida…”

Originalmente, Paco Roca apuntó en su libreta la idea de un relato sobre un grupo de ancianos que planean el asalto a un casino en una visita organizada por su residencia, tras leer que, alcanzados los setenta años, no podían encerrarte en la cárcel. Tres hechos terminaron por impulsarle definitivamente a desarrollar la historieta:

– El progresivo envejecimiento de sus padres

– El rechazo de un cartel publicitario donde había incluido unos ancianos.

– El Alzheimer que padecía Emilio, el padre de McDiego, uno de sus mejores amigos.​

Su autor, en pos de la verosimilud, se documentó durante un año, leyendo sobre las patologías de la vejez, acudiendo a residencias geriátricas y recopilando anécdotas reales de enfermeros, familiares y los propios ancianos, de tal manera que prontó modificó su idea inicial.

MI OPINIÓN:

Había oído hablar mucho de “Arrugas” y cuando lo tuve entre mis manos no pude dejar de leer hasta terminarlo a pesar de que se centra en un tema nada amable: la vejez.

Nos cuenta la llegada de Emilio, un antiguo empleado de Banca, a una residencia de ancianos. Padece Alzheimer. Allí comparte habitación con Miguel, que intentará ayudarlo ocultando su progresivo deterioro para evitar que lo trasladen a la planta superior, la de los “asistidos”, donde están los que no pueden valerse por si mismos y los que han perdido la razón.

La decadencia, la pérdida de memoria, el Alzheimer, el abandono, la dependencia de otros… no son cosas divertidas ni agradables con las que quiera uno despejar su mente. Si son cosas sobre las que debemos reflexionar, como individuos y como sociedad.

Me parece muy acertado por parte del autor poner todas estas cosas encima de la mesa con tan pocas páginas, con un retrato tan certero de las residencias de ancianos y de las relaciones que allí se fraguan. Una de las cosas que a mi me parecen más tristes de las que yo he visitado y que aquí no falta, es la disposición de sillones contra la pared y los ancianos sentados mirando al frente. No acabo de entenderlo. ¿A que responde? Si tienen que estar en una sala común bien pueden estar sentados alrededor de mesas (como en bares o terrazas) para interactuar entre ellos en la medida que puedan.

¿Quién no ha estado en una comida, sentado en una mesa alargada y con la única posibilidad de conversar con los que están a derecha e izquierda? Si tienes suerte y la mesa es estrecha amplías el abanico a los de enfrente. ¡Es tan limitante! ¿Y si no tienes afinidad alguna con los de los lados?¿Y si esas personas no te hablan o contestan con monosílabos? La comida se hace larga y tediosa. En cambio, aunque esas mismas personas estén, con una mesita redondita, donde haya 4 o 5 más sentados la cosa ya cambia un montón. ¡Se puede crear el mágico ambiente de tertulia! 

¿Por qué se sientan así? Me parece un horror.

Como sociedad tendremos que plantearnos como hacer frente a una población cada vez más envejecida. Antes el cuidado de los ancianos recaía siempre en las mujeres. He oído hasta cansarme eso de “mis padre no irán a una residencia. Cuando no puedan valerse solos me los llevo a mi casa”. Y en todos los casos (lo dijese un hombre o una mujer) era la mujer la que estaba detrás de los cuidados (cambio de pañales, aseo, comidas, …) ¿Os suena?

Ahora hay un drama sin resolver. Un anciano con Alzheimer requiere muchos cuidados. No se les puede dejar solos. Mujeres y hombres trabajan. Muchos sueldos no llegan para contratar a personas que puedan cuidarlos mientras ellos trabajan. ¿Quien renuncia? ¿Durante cuanto tiempo? ¡Es todo tan triste! Y suele ser un tema que cada familia resuelve como buenamente puede. ¿No es hora de que se hagan políticas adecuadas y se intente dar respuesta a este problema? Porque pensar que los que llevan a sus padres a una residencia no los quieren y los dejan allí aparcados es simplificar a lo bestia.

Como individuos, creo que todos hemos pensado en esto alguna vez. Estoy segura de que la mayoría no querría que las personas a las que aman (hijos, nietos…) sacrifiquen sus sueños ni sus vidas a su cuidado. ¿No podemos encontrar algo mejor?¿Otra solución?¿Un nuevo modelo? Aquí necesitamos mucha creatividad. 

Bueno… me pongo a hablar y me alejo de lo que me ha parecido esta obra. Ya ha quedado claro que me parece necesario hacer visible el tema tratado. Un aplauso larguísimo para Paco Roca. Los dibujos no son muy de mi gusto pero tampoco me parecen mal. Me gustan más los bocetos del final. Los personajes me parecen logradísimos y la evolución de Miguel es enternecedora.

Podeis ver algunas imágenes en el portfolio de Paco Roca.

Encontrareis otra opinión sobre esta obra en el blog “una página para terminar

y una crítica sobre la peli en “el espectador imaginario“.