“Arrugas” de Paco Roca.

arrugas

Este cómic tiene montones de premios y entrada en la Wikipedia:

Arrugas (Rides, en el original francés) es una novela gráfica de Paco Roca, publicada originalmente en 2007 por la editorial francesa Delcourt. Ha cosechado un gran éxito de crítica y público, con adaptación fílmica incluida…”

Originalmente, Paco Roca apuntó en su libreta la idea de un relato sobre un grupo de ancianos que planean el asalto a un casino en una visita organizada por su residencia, tras leer que, alcanzados los setenta años, no podían encerrarte en la cárcel. Tres hechos terminaron por impulsarle definitivamente a desarrollar la historieta:

– El progresivo envejecimiento de sus padres

– El rechazo de un cartel publicitario donde había incluido unos ancianos.

– El Alzheimer que padecía Emilio, el padre de McDiego, uno de sus mejores amigos.​

Su autor, en pos de la verosimilud, se documentó durante un año, leyendo sobre las patologías de la vejez, acudiendo a residencias geriátricas y recopilando anécdotas reales de enfermeros, familiares y los propios ancianos, de tal manera que prontó modificó su idea inicial.

MI OPINIÓN:

Había oído hablar mucho de “Arrugas” y cuando lo tuve entre mis manos no pude dejar de leer hasta terminarlo a pesar de que se centra en un tema nada amable: la vejez.

Nos cuenta la llegada de Emilio, un antiguo empleado de Banca, a una residencia de ancianos. Padece Alzheimer. Allí comparte habitación con Miguel, que intentará ayudarlo ocultando su progresivo deterioro para evitar que lo trasladen a la planta superior, la de los “asistidos”, donde están los que no pueden valerse por si mismos y los que han perdido la razón.

La decadencia, la pérdida de memoria, el Alzheimer, el abandono, la dependencia de otros… no son cosas divertidas ni agradables con las que quiera uno despejar su mente. Si son cosas sobre las que debemos reflexionar, como individuos y como sociedad.

Me parece muy acertado por parte del autor poner todas estas cosas encima de la mesa con tan pocas páginas, con un retrato tan certero de las residencias de ancianos y de las relaciones que allí se fraguan. Una de las cosas que a mi me parecen más tristes de las que yo he visitado y que aquí no falta, es la disposición de sillones contra la pared y los ancianos sentados mirando al frente. No acabo de entenderlo. ¿A que responde? Si tienen que estar en una sala común bien pueden estar sentados alrededor de mesas (como en bares o terrazas) para interactuar entre ellos en la medida que puedan.

¿Quién no ha estado en una comida, sentado en una mesa alargada y con la única posibilidad de conversar con los que están a derecha e izquierda? Si tienes suerte y la mesa es estrecha amplías el abanico a los de enfrente. ¡Es tan limitante! ¿Y si no tienes afinidad alguna con los de los lados?¿Y si esas personas no te hablan o contestan con monosílabos? La comida se hace larga y tediosa. En cambio, aunque esas mismas personas estén, con una mesita redondita, donde haya 4 o 5 más sentados la cosa ya cambia un montón. ¡Se puede crear el mágico ambiente de tertulia! 

¿Por qué se sientan así? Me parece un horror.

Como sociedad tendremos que plantearnos como hacer frente a una población cada vez más envejecida. Antes el cuidado de los ancianos recaía siempre en las mujeres. He oído hasta cansarme eso de “mis padre no irán a una residencia. Cuando no puedan valerse solos me los llevo a mi casa”. Y en todos los casos (lo dijese un hombre o una mujer) era la mujer la que estaba detrás de los cuidados (cambio de pañales, aseo, comidas, …) ¿Os suena?

Ahora hay un drama sin resolver. Un anciano con Alzheimer requiere muchos cuidados. No se les puede dejar solos. Mujeres y hombres trabajan. Muchos sueldos no llegan para contratar a personas que puedan cuidarlos mientras ellos trabajan. ¿Quien renuncia? ¿Durante cuanto tiempo? ¡Es todo tan triste! Y suele ser un tema que cada familia resuelve como buenamente puede. ¿No es hora de que se hagan políticas adecuadas y se intente dar respuesta a este problema? Porque pensar que los que llevan a sus padres a una residencia no los quieren y los dejan allí aparcados es simplificar a lo bestia.

Como individuos, creo que todos hemos pensado en esto alguna vez. Estoy segura de que la mayoría no querría que las personas a las que aman (hijos, nietos…) sacrifiquen sus sueños ni sus vidas a su cuidado. ¿No podemos encontrar algo mejor?¿Otra solución?¿Un nuevo modelo? Aquí necesitamos mucha creatividad. 

Bueno… me pongo a hablar y me alejo de lo que me ha parecido esta obra. Ya ha quedado claro que me parece necesario hacer visible el tema tratado. Un aplauso larguísimo para Paco Roca. Los dibujos no son muy de mi gusto pero tampoco me parecen mal. Me gustan más los bocetos del final. Los personajes me parecen logradísimos y la evolución de Miguel es enternecedora.

Podeis ver algunas imágenes en el portfolio de Paco Roca.

Encontrareis otra opinión sobre esta obra en el blog “una página para terminar

y una crítica sobre la peli en “el espectador imaginario“.

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