MI FAMILIA… MI MEJOR EMPRESA, DE MARIÁNGELES NOGUERAS.

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Hola de nuevo. Asomo la nariz por el blog para traeros el libro del que os hablé cuando contesté al comentario de Pilar a la reseña de “La Magia del Orden” de Marie Kondo.

SINOPSIS en la contraportada.

La combinación del trabajo profesional con las tareas de la casa, los colegios de los niños y el cuidado de los mayores (cada vez más mayores), puede llevarnos a veces hasta el borde de la locura. ¡Dónde encontrar tiempo para llegar a todo y sobre todo dónde encontrar tiempo para descansar!
Cada día, otra vez el mismo reto: hay que comer tres veces, la casa tiene que estar en orden y los niños a tiempo en la cama. Cada semana hay que lavar y hacer algo para evitar que el montón de ropa para planchar siga creciendo. Los fines de semana, llenos a rebosar, no son ya garantía de descanso y de vida en familia. ¡No es esta la vida con la que habíamos soñado!
En Mi familia… mi mejor empresa, señala la autora como principal causa del estrés, el no tener en cuenta que en la familia (como en una empresa), hay que organizar, hay que delegar, hay que trabajar con disciplina, hay que determinar una estrategia (aunque no se la llame así), hay que establecer prioridades, y siempre hay que tomar decisiones. De esta manera se podrá sacar el tiempo necesario para juntos, en familia, llegar a todo.

OPINIÓN:

Con el novedoso (al menos para mí) planteamiento de asimilar la empresa a la familia recorre todos los ámbitos que creo son importantes para cualquiera: concretar objetivos personales y comunes, determinar la estrategia a seguir (humor, creatividad…), tener en cuenta a los niños, hacer de la casa un hogar, planificación, compras, limpieza, finanzas, tiempo libre y descanso. Os menciono sólo algunos de los apartados porque hay de todo y en todo me parece que predomina el sentido común.

Mariángeles Nogueras es consultora y dirige  O.F.A, una empresa de servicios afincada en Holanda, y con sede en España, especializada en gestión empresarial familiar. Autora de dos libros sobre la combinación trabajo – familia, esta granadina que ha realizo con éxito proyectos tanto  para el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales holandés como para la Comunidad Europea, asegura que “hay que organizar la familia como si de una empresa se tratara, solo así se puede descansar y disfrutar del tiempo libre”

Aquí os dejo el enlace a una entrevista que le hicieron y así os hacéis una idea de sus planteamientos.

Hija de familia numerosa es consciente de la cantidad de trabajo que genera una casa y de las dificultades de conciliar el trabajo con la vida de familia.

Algo que en el libro de Marie Kondo me rechinó mucho fue lo de llegar a casa y sacar las cosas del bolso mientras ponía la tetera a calentar. Eso no tiene nada que ver con mi realidad. Recojo a los niños del colegio. ¿Entramos por la puerta y vacían sus mochilas mientras sus hambrientos padres van calentando la comida? Pues va a ser que no. Sueltan las mochilas en cualquier sitio y los tienes que perseguir para que se laven los dientes, se quiten los zapatos de la calle y hagan las camas. Eso a la vez que te informan o te dan notas del cole: me tienes que comprar esto y lo otro, se me ha roto el cartabón, tengo una invitación a un cumpleaños (eso implica ir a comprar regalo y destinar una tarde al evento) etc. etc. Solo activando el chip de “primero el combustible (comida) y después a la batalla” logramos vivir alegres y felices que no relajados. ¿Es el orden tan importante? Ayuda, pero es más importante un buen ambiente familiar. Risas, cariño y buen humor.

La diferencia aquí, en este magnífico libro, es que se tienen en cuenta todos esos detalles y muchos más. Lo necesario que es que la pareja se apoye mutuamente, la necesidad de delegar, no buscar la perfección, las diferencias culturales, la visión femenina y masculina de lo que es necesario, la importancia de definir el hogar que queremos cada uno de nosotros… todo ello salpicado de anécdotas de amigos, personas a las que ha asesorado y de pautas de organización de las tareas caseras MUY ÚTILES.

Es un libro que me resultó muy ameno y creo que ya voy por la tercera re-lectura, aprendiendo siempre un poquito más.

En el tema bolsos en mi vida hay un antes y un después de este libro. El antes es que compraba y combinaba bolsos con zapatos y ropa. El después es que llevo siempre el mismo bolso hasta que se estropea, casi siempre de color negro y con sus apartados específicos para cada cosa. Antes no encontraba las cosas; metía la mano y revolvía todo dentro y había veces que había que vaciarlo entero para dar con las llaves. Mi ahora es que ya no me he vuelto a estresar por esto ni un solo día.

Y como recomienda esta autora tengo una agenda que llevo a cuestas casi siempre, donde apunto de todo, desde el título del libro que se me antoja hasta lo que urge hacer en el trabajo o las citas del médico. Y mi mente se gana con esto un merecido descanso al no tener que esforzarse en memorizar las miles de minucias que llenan el día. Mis amigos se ríen y mi marido me dice que para eso está el móvil pero yo estoy contentísima con la que tengo que me cabe en el bolso y cumple estupendamente.

Y termino. Os lo recomiendo muchísimo porque, a pesar de su portada tan poco atrayente, insisto, hay muchos consejos útiles entre sus páginas. Eso sí, es para leerlo de un modo más pausado que el de Marie Kondo (mucho más simplón y del que no comprendo el éxito). A ratitos sueltos y con relecturas de los capítulos que más nos interesen.

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“Sucedió en otoño” de Lisa Kleypas.

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Segundo libro de las florero.

Esto creo que dicho así me ha quedado muy de andar por casa.

 Me pondré un poquito más redicha.

Con este libro continuamos la serie de las Wallflowers de Lisa Kleypas que iniciamos con “Secretos de una noche de verano”.

Aquí nos las vemos con la ardua tarea de casar a la segunda de nuestras chicas florero, esas que nadie saca a bailar. Es el turno a Lillian, todo fuego y pasión, lenguaraz, divertida, tozuda, inteligente… en resumen, una personalidad brillante.

Como aquí el final es previsible no pasa nada si os digo que el ganador de semejante “fuerza de la naturaleza” es Marcus Westcliff. Marcus es honesto, responsable, atractivo, listo, de la clase noble, rico (muy rico) y todas, pero todas las madres, querrían casar a sus hijas con él. Una perita en dulce es el chaval. Lástima que no soporta a las hermanas Bowman, a las que considera maleducadas y sin clase.

Lillian es la que menos le gusta, o eso cree él, porque… ¡siempre está pendiente de lo que hace! Y como nuestro “estiradillo” no quiere admitir que le atrae se harta de criticarla.

A Lillian tampoco parece que él le caiga muy bien. Un snob ¡eso es lo que es!

Y la trama no depara grandes sorpresas, pero el resultado final es una novela divertida que se lee en un suspiro. Los diálogos, las situaciones, los personajes, todo es de lo mejorcito de Lisa Kleypas.

Hay que hacer especial mención al personaje de Saint John, amigo de Marcus, que tendrá su libro a continuación de éste. Mujeriego, jugador, encantador y vago… ¡es todo lo que Marcus no es!

Para mas detalles pasaros por el blog  A la cama con…un libro. Hicieron una reseña muy divertida (como todas las suyas, por cierto).

 

“La sombra del Hegemón” por Orson Scott Card.

 

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Aquí nos encontramos… ¡otra portada fea!. De tres leídos un pleno de portadas que no me gustan ni un poquito.

En fin, ¡que le vamos a hacer! Os cuento: tras “El juego de Ender” y “La sombra de Ender” sigo inmersa en las aventuras de Bean, mi habichuelita.

Muchos de nuestros chicos de las escuela de batalla han vuelto a la Tierra tras la confrontación final entre insectores y humanos. Mientras, Ender y Valentine han partido en una nave de colonización en busca de otros mundos.

Imaginamos los sentimientos de desarraigo que sienten al volver a sus hogares y familias siguiendo las vivencias de Petra en Armenia. Petra era la única chica entre los comandantes y una de las mejores bazas de Ender en su lucha contra los insectores. Todos los estudiante de la escuela de batalla dejaron a sus familias siendo muy pequeños, y su infancia tal como debió ser, llena de amor y juegos, se había trocado en competición, estudio y juego militar.

Y un día, Petra es raptada junto con el resto de niños comandantes que dirigieron el ejercito humano a las órdenes de Ender Wiggins. ¿El objetivo? Que acaben sirviendo a la potencia que quiere hacerse con la hegemonía. El único que consigue escapar de ese destino es Bean que sobrevive a dos intentos de asesinato “por los pelos” y se convierte en su esperanza de salvación.

No quiero contar mucho más para no destrozaros la lectura. Desempeñan en los sucesos que conoceremos un papel protagonista tanto Aquiles como Peter Wiggins, ambos bastante ansiosos de poder. Es difícil optar por uno de ellos. Los dos son muy inteligentes y manipuladores. Les diferencia que mientras Peter, que aspira a ser Hegemón, puede ser cruel, Aquiles ya sabemos que es un asesino. Asesina fríamente, sin despeinarse, simplemente quitándose de en medio a aquellos que le han visto débil e indefenso o que interfieren en sus planes. Y Aquiles nunca olvida. Es por eso que Bean es uno de sus principales objetivos.

En la primera mitad aproximadamente de la novela estuve entretenidísima, como en las dos leídas anteriormente. Me gustan mucho las intrigas, las sorpresas y las soluciones ingeniosas a problemas, como el que nos mostró Petra con su dragón y mensaje cifrado, usado para ponerse en contacto con Bean cuando todas sus comunicaciones eran censuradas.

También me gustó la realidad que se escondía tras la aparente mediocridad de los padres de Ender.

Sin embargo, conforme avanzaba en la novela empezó a tomar más peso la estrategia. “Tropas p’allá, tropas p’acá”. Paises con afanes imperialistas, intrigas políticas y traiciones, todo bajo la mano de Aquiles en su insaciable determinación de dominar el mundo. Mientras, en el equipo contrario juegan Peter y Bean, en una alianza que tiene sus desencuentros, pero que es la “menos mala” a la que ambos pueden aspirar.

Y esa parte es la que menos me ha gustado. No sé si tiene algo que ver con el hecho de que sea una chica, porque conforme leía me acordaba de las partidas al juego del RISK de mi adolescencia a las que, de todo el grupo que solíamos salir juntos, solo se apuntaban los chicos. Por cierto, el mismo autor hace referencia a ese juego de estrategia en relación con la novela.

Por lo que respecta al personaje de Bean en esta novela adquiere una dimensión más empática y más emocional en la relación con sus padres, Sor Carlotta y Petra. Y aquí le es desvelado su “previsible” y un poco triste futuro, fruto de la manipulación genética.

El final queda abierto para su continuación y como en general la novela ha resultado bastante satisfactoria creo que seguiré con Bean y dejaré las aventuras de Ender para después.

Otra opinión encontrareis en el blog La Hora falsa.

“Deja en paz al diablo” de John Verdon.

 

deja en paz al diablo

Bonito título. Es la puerta por la que no puedes dejar de pasar para conocer lo que hay detrás.

Aquí nos encontramos con otra aventura del detective Dave Gurney que al paso que voy ya es como de casa. Garbanzos en la mesa pongo para él cualquier día de estos.

La historia arranca con una llamada de teléfono de la periodista que le hizo famoso en el pasado dándole con sus artículos prestigio de “superpoli”. Necesita un favor para su hija, Kim Corazón.

¿De que se trata, pregunta nuestro poli retirado y que si se descuida tiene más trabajo que antes? De asesorarla en los asuntos en los que Gurney es conocedor: los crímenes y los asesinos múltiples.

Kim tiene en proyecto presentar lo que les ocurre a los familiares de las víctimas de asesinato, de exponer esas vidas rotas por la tragedia. Siempre con respeto ¿eh? (a mi el planteamiento ya me parece un rato morboso) Una cadena de televisión le ha ofrecido un programa de entrevistas y ese puede ser un salto inmenso en su profesión de periodista. El problema: que la cadena en cuestión es la máxima representante de lo que no se debe hacer con las noticias: alarmar, alimentar el morbo y los mas bajos instintos de la gente, recrearse en el dolor de los demás, … en fin, ¡una joyita!

Lo que sale por la boca del personaje que la dirige defendiendo su “modus operandi” es una exposición de como es el mundo de asqueroso. Según su exitosa visión la gente es retorcida y le gustan las historias truculentas y las imágenes escabrosas. Él, pobre ovejita sin maldad, lo único que hace es darle al público, mejor que nadie, lo que pide.

Y Kim, toda inocencia, le pregunta a Gurney a cuenta de este gran chico:

– Si tu estuvieras en mi posición, ¿tratarías con él?

– Eres lo bastante lista para saber que es una pregunta absurda.

– No, no lo es. Solo imagina que estás en la misma situación que yo.

– Me estás preguntando qué clase de decisión tomaría si no fuese yo, con mi historia, mis sentimientos, mis ideas, mi familia, mis prioridades, mi vida. ¿No lo ves? No puedo ponerme en tu lugar. Es absurdo.

¡Me gusta este hombre!

El proyecto acaba centrándose en un único asesino: El Buen Pastor.

¿Y quién es él? (¿en que lugar se enamoró de mi? La, la, la… No, ¡un momento!, mejor imaginaos una música impactante, de peli del maestro del suspense, el gran Hitchcock). Nunca consiguieron apresarle a pesar de todo lo que se investigó y escribió sobre su perfil psicológico y sus crímenes. ¿Por qué? Según nuestro detective favorito de hoy porque una vez trazado ese perfil de como debía ser el asesino las pesquisas se fueron adecuando a él. Pero Gurney sospecha que toda la investigación parte de planteamientos erróneos y allí se nos pone, la criaturita valiente, a enfrentarse al FBI y a los psicólogos y a todo el que se ponga por delante tratando de impedir que resuelva el acertijo.

Aderezando la historia seguimos teniendo la relación con su mujer que son las partes que menos me gustan pero que le dan una dimensión más profunda al personaje de Dave Gurney. Nos expone a través de cómo interactúan su incapacidad para expresar sentimientos, su miedo a convertirse en un ser solitario distanciado emocionalmente de todo y de todos, su despiste hacia la rutina diaria, sus intentos de conectar con su hijo, etc. Con eso es con lo que tenemos un personaje redondo, que evoluciona con las experiencias y que va cambiando a lo largo de la serie.

Un aparte para solidarizarme con él cuando defiende su olvido. El olvido no es voluntario. Su mujer le dice que se olvida sólo de aquello que no tiene interés para él, como llamarla a una determinada hora o acordarse de qué planes tenía ella esa tarde. Mientras, le echa en cara que nunca olvida ir a declarar a un juicio. Y si es así ¿qué pasa? ¿Tiene que ser ella, el modo en que ella quiere vivir y toda su agenda lo prioritario en la vida de mi Gurney? Que la quiera no significa que no haya muchas cosas que le entusiasmen tanto que le hagan perder la noción del tiempo. Todos prestamos atención a lo que nos interesa, no a lo que dicen que debe interesarnos. No, no, no. Me resultó un poco cargante su mujer.

Y entre unas cosas y otras nuestro detective estrella inicia una línea de investigación totalmente diferente a la oficial del FBI. Y comienzan de nuevo los asesinatos entre los familiares de las victimas del Buen Pastor. ¿Que está pasando? ¿Ha vuelto el asesino? ¿Por qué? ¿Tiene algo que ver con las amenazas y trampas de la casa de Kim? ¿O se trata sólo del “no muy centrado” de su ex? ¿Que papel tendrá en la resolución del caso el único detective que logró sorprender al asesino y cuya alocada persecución le costó su carrera? (fue un fiasco). Hummm!! Este personaje es muy llamativo: dedicado al comercio de armas es un paranoico que vive solo, en una cabaña alejada del mundanal ruido y protegida cual castillo por un “foso” de serpientes. ¿Está lúcido y es una pose o está loco de verdad?

Pasito a pasito el autor nos va guiando. ¿Por qué intuí otra vez es asesino y acerté? No hay datos claros que yo pueda señalar y que me sirvieran pero lo cierto es que mi apuesta ganó. Pero no era un final previsible. Era en cambio un final emocionante y “de película” con mucha acción.

Encontré en esta novela muchos personajes interesantes y un buen ritmo (si exceptuamos los apartes con su mujer, ya sabéis). Si os apetece novela policíaca esta es una buena elección.

Si queréis ver otras opiniones, aquí os dejo unos enlaces:

Susurros de biblioteca

El búho entre libros.

La letra crítica

“La sombra de Ender” por Orson Scott Card.

la sombra de ender

 

Portada fea e inquietante donde las haya. Nada que no pueda ser obviado ante el entusiasmo que se despertó en mi por el universo creado en “El juego de Ender” y en su escuela de batalla. Proseguí por tanto con esta novela, que aunque el cuerpo te pide leerla a continuación no la escribió hasta bastantes años después de su éxito. Aquí el autor vuelve a la escuela y narra los mismos hechos pero desde el punto de vista de otro personaje al que yo, personalmente, me quedé con ganas de conocer mejor. El pequeño Bean.

Y es con esta novela cuando le doy el título de “maestro” a Orson Scott Card. Porque maestría al escribir es lo que hay que tener para conseguir con esas premisas una historia igual de absorbente o más que la anterior, en la que el personaje principal de la serie no se vea deslucido y en la que el que protagoniza esta novela tenga tanta fuerza. Con menos palabrería es “me tuvo pegada al libro sin pestañear casi para contarme las mismas cosas”. Y después de terminar sigo desbordando entusiasmo por la serie. Tanto que ahora tengo entre manos “La sombra del Hegemón”. Ya os contaré. Nos enteraremos de como le fue al hermano de Ender, Peter, el bicho malo pero listo y ambicioso como él solo.

Me sorprende mucho que tanto en esta como en la anterior las descripciones físicas son casi inexistentes. Tengo una imagen clara de cada personaje pero es la que se ha creado en mi mente sin guía ninguna. No nos habla del color de la piel, ni de los ojos, ni de las narices ya puestos… aunque la referencia al pequeño tamaño por edad de Ender y Bean es bastante frecuente.

Al ser niños que actúan como adultos se nos hace difícil imaginarlos con la edad que se dice que tienen. Bean, por ejemplo, vivía solo en las calles con dos años, él pensaba que tenía cuatro y yo, por las cosas que hacía me lo imaginaba con unos siete u ocho pero bajito. Me era imposible conciliar ese cerebro con un cuerpo descoordinado de dos años.

La primera parte de la novela nos lleva a los primeros años de Ender como un niño de la calle en la ciudad de Rotterdam. Las dificultades en la lucha por la comida con otros niños, con las bandas y con los matones me llenó de horror. Prostitución, robo, asesinato… todo vale con tal de sobrevivir.

Ese es el mundo que conoce. Casi muerto de inanición se fija en una banda comandada por una niña pequeña, de unos nueve años, llamada Poke. Todos los demás son muy pequeños, demasiado para protegerse de los matones, niños un poco mayores que les roban la poca comida que tiene y que les expulsan de las filas de los comedores sociales.

Siendo testigo de como Poke tiene que entregarle lo poco que tiene a un matón le sugiere que ataquen a uno y que le convenzan para que les proteja a cambio de comida. Así solo tendrá que alimentar a uno y no a todos los que se va encontrando. Poke sigue su consejo y ataca usando la estrategia sugerida: empujón y niños pequeños agachados detrás que le harán caer. El elegido es un matón de medio pelo llamado Aquiles: cojo y listo.

Aquiles es tan astuto que inmediatamente se hace con el liderazgo de la banda a la que llama “su familia”. Todos los niños le llaman papá y le reverencian. Se gana la simpatía de Helga (que dirige el comedor) porque protege a los pequeños. Consecuencia inmediata es que tienen asegurada la comida y poco a poco recuperan fuerzas. Para evitar represalias de los otros matones busca el respeto y el miedo atacando a Ulises, otro matón, ayudado por los niños. Otra idea de Bean los mantiene a salvo. En voz alta, para que escuchen los adultos, pregunta a un matón ¿dónde están tus hijos? Y viendo el aludido que así tendrá asegurada la comida al día siguiente se presenta con pequeños a su cargo, y así uno tras otro. Y no atacan a los pequeños y débiles porque son “su familia” y la que les procura un buen lugar en la fila del comedor y el sustento.

Aquiles es un lider nato y cuida de los suyos pero Poke y Bean aunque están entre ellos no forman parte de la familia. Él no come su parte del pan que sacan del comedor. Sutil pero claramente los deja al margen. Y Bean sabe que está en peligro. Poke muere asesinada y entonces aparece en su vida una monja que se encarga de buscar niños “especiales” en las calles que pueda enviar a la escuela de batalla. Un trabajo, hasta ese momento, con pocos, por no decir ningún éxito. Avisada por Helga del milagro que se ha producido en las calles, y de como los niños se han vuelto civilizados, viene en busca de la explicación y se encuentra con Aquiles y Bean.

Y hasta aquí llego contando “en detalle”, que me acabo de dar cuenta de que en vez de una pinceladita del argumento estoy, que si me descuido, no paro y al final os destripo la historia. Y nada más lejos de mi intención. Mi intención es que ¡uhhhh! ¡la leáis! Porque hay que compartir y difundir lo bueno. Se lo debo al señor Orson S. Card por el placer sentido leyendo su obra.

Bean es enviado a la escuela de batalla y aquí es donde comienzan a narrarse muchos de los hechos que ya conocíamos por “el juego de Ender”. Me parece mentira que después de pasar tan pocos días desde que la terminé el autor me haya tenido tan fascinada con esta nueva novela. La historia principal se enriquece con los detalles y no decae en ningún momento.

Aunque también se abre otra línea argumental con el origen de Bean. Especialmente interesante ya que nos plantea la “humanidad” de los resultados de la manipulación genética.

El formato es el mismo que en “El juego de Ender”. En cursiva aparecen los diálogos de profesores, psicólogos y militares introduciendo algunos capítulos(¿o son todos?). Es la parte para mí más confusa. Me cuesta saber algunas veces quienes son los que están hablando hasta que no llevo leído un trozo. Y eso me molesta un poquito. Pero vamos, que es una gotita en un un mar. Bueno, para ser totalmente sincera, otra gotita es la deriva religiosa del personaje de Bean hacia el final con alguna que otra cita bíblica.

El suspense por el final desparece pues ya conocemos los hechos pero estamos en un sin vivir con el tema de Aquiles y el futuro de Bean.

¿Como he podido estar tanto tiempo viendo estos libros y pasando de largo? Ni dudéis por un momento de mi próximo movimiento: ¡la peli!. Fusiona estas dos novelas y tengo a mi Harrison Ford en ella (soy muy fan de Indiana Jones y de la Guerra de las Galaxias).

Y al hilo de esto (La guerra de las Galaxias) os cuento que estuve viendo a Goyo Jiménez en “El Club de la Comedia”. ¡Que hartón de reír con una comparativa entre el alunizaje de los americanos y el que se hubiese producido si los primeros hubiesen sido españoles! Ese “Manolo, soy tu padre”, en clara referencia a Dark Vader cuando tiene puesto el casco me tuvo escacharrada de risa un buen rato.

Os paso un enlace donde lo veréis.

Goyo Jiménez en el club de la comedia

Espero que disfruteis “dambas” cosas como yo lo hice.

Y si queréis husmear en otra opinión podéis ver

JUANJE LÓPEZ PONELETRAS

 

“El juego de Ender” por Orson Scott Card.

el juego de Ender

 

Con esta novela Orson Scott Card obtuvo el premio Hugo 1986 y el Nebula 1985. Sello de garantía de lo que nos vamos a encontrar. Una magnífica novela en la que he estado absorta unos cuantos días y que comienza una serie. Pero si queremos terminar en ella (que no querréis después de leerla) podéis hacerlo. La historia concluye pero con un final abierto.

Para que veáis el orden de lectura os dirijo hacia un blog francamente útil que he encontrado:

el cronólogo

Y ahora…situémonos en el futuro y con la amenaza de una batalla que puede barrer a los humanos del mundo. Enemigos: los insectores. ¿Que se sabe de ellos? Poca cosa. Poseen cuerpo de insecto y son seres inteligentes con tecnología y armamento letal.

En una situación de inferioridad de medios y efectivos los humanos lograron una victoria gracias a un estratega genial: Mazer Rackham. En la actualidad se busca un sucesor. Alguien especial, con creatividad, dotes de mando, capacidad de resolución de conflictos, inteligente, fuerte ante la presión y la responsabilidad y un montón de aptitudes más.

¿Dónde buscan a semejante dechado de virtudes? Entre niños superdotados a los que estudian durante años. Los que son seleccionados son alejados de sus familias y enviados a la escuela donde se les forma para convertirse en comandantes y soldados de élite que puedan salvar al planeta de una previsible nueva invasión de insectores.

Ender es un tercero, lo cual es una lacra. En un mundo dónde solo pueden tenerse dos hijos sus padres obtuvieron permiso para engendrarle a él. Sus hermano Peter y su hermana Valentine también son superdotados. No fueron seleccionados por la crueldad del primero y la excesiva blandura y empatía de la segunda. Ender es el elegido. Creen que en él residen las cualidades que necesitan.

Ya en la escuela los profesores le colocan siempre en posiciones difíciles: de enfrentamiento a los demás y de aislamiento de los que serían sus afines. Se suponen que moldearán su carácter. Y Ender va superando un reto tras otro a pesar de lo pequeño que es (se lo llevaron a la escuela con seis años).

Su inteligencia y su determinación le suministran unos cuantos enemigos entre sus compañeros pero también establece alianzas interesantes como la que tiene con el peculiar jefe de su batallón. Es él el que siembra la semilla de la duda de la razón de ser de la escuela. El miedo a los insectores hace que los que detentan el poder sigan manejando la política y el mundo. Si no existiera ese enemigo exterior los equilibrios de fuerza entre las distintas zonas del mundo serían diferentes y la supremacía probablemente no se situase en el mismo lugar.

Porque esa es una regla básica en cualquier clase de Historia. Crea un enemigo exterior y las diferentes facciones dejarán de pelearse hasta que esté resuelto el conflicto.

En este caso que nos ocupa les basta a los poderosos con la amenaza exterior. ¿Por qué con un universo a su disposición van a volver los insectores a un planeta cuyos habitantes les derrotaron a pesar del ataque sorpresa y a pesar de no contar con preparación alguna?

La primera parte del libro es absorbente con el día a día de Ender en la escuela. Los juegos de la consola, las luchas internas entre los alumnos, las tácticas de combate en gravedad cero, los equipos en liza y su particular funcionamiento, la mano oscura de los profesores poniéndole piedras en el camino. Todo eso me tuvo pegada a las páginas del libro como si no hubiese un mañana para terminarlo.

Mientras, sus sobresalientes hermanos que tampoco piensan ni actúan como los niños que son por edad, adoptando dos identidades diferentes en la red (Locke y Demóstenes) agitan las corrientes de pensamiento. El objetivo: tener en un futuro un papel decisivo en como se estructurará geopolíticamente nuestro mundo. Peter es peligroso pero convence a Valentine de que él quiere el poder con buenos fines. Por su parte Valentine colabora en sus planes siempre creyendo que su capacidad para manipular a los demás podrá controlar el lado oscuro y cruel de su hermano.

Y mientras Ender sigue aprendiendo y trabajando hasta el límite de sus fuerzas. ¿Se romperá con esas continuas exigencias? ¿Será la respuesta? ¿Existen de verdad la amenaza de los insectores? Todas estas preguntas y muchas más planean durante todo la novela.

La acción es trepidante. Las batallas emocionantes. La parte de la estrategia que normalmente es lo que más me aburre las visualizaba como si estuviese viendo “La guerra de las galaxias”, con lo cual he estado alerta en todo momento.

Por otro lado, acrecentando la sensación de un poder en la sombra utilizando esta edición la letra cursiva, nos encontramos con diálogos entre los militares y/o profesores hablando sobre Ender y su evolución. Nos hacen conocedores de sus debilidades y de su potencial aunque a veces no tienes demasiado claro quienes son los que hablan. Única pega que puedo encontrar así sobre la marcha.

La parte final de la novela es magnífica. No se me ocurre otra palabra para describirla. El autor nos lleva, con suma maestría, hacia un desenlace sorprendente.

Supongo que no hace falta que diga que continuaré con los demás libros de este autor. Es un clásico. ¿Por qué tardé tanto en empezar a leerle? Pero, pensándolo mejor, con lo poco que me gusta la portada, ¿cómo se me ocurrió cogerlo? Intuición. ¡Gracias al cielo! ¡También hay intuiciones acertadas!

Esta otra portada es más de mi estilo.

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Mi estado de ánimo actual como lectora : ¡entusiasmada! (quizá en exceso, pero es que el autor remató bien la faena y este post lo he escrito nada más terminar el libro).

 

“No abras los ojos” de JOHN VERDON.

 

 

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He aquí un interesante descubrimiento. Seducida por la portada, tan oscura ella, me tiré a la piscina sin buscar ninguna referencia en internet como suelo hacer (excepto con los autores consagrados en el altar de mi estantería, que ahí ya no hay filtro ninguno. Es como una marca favorita. Conseguido el prestigio ya consumo todo lo firmado).

A cuento de esto recuerdo que siendo pequeña me asombraban las cantidades que se pagaban por cuadros abstractos que me parecían una birria (Picasso nunca me gustó). Pregunté a mi padre, que en mi universo tenía todas las respuestas, y esta vez la contestación fue “es que lo que vale es la firma”. Una obra pintada por Picasso cuando era niño vale lo que vale sólo por ser suya y por la fama que alcanzó después.

Rebobinando. Por eso leo todo lo de Aynd Rand, Sandra Brown, Lisa Gregory, Nalini Singh, Jojo Moyes, Lisa Kleypas, etc., etc., etc. No todo me ha gustado, pero es lo que hay, no vaya a ser que me pierda alguna joya. He decidido sumar a John Verdon a la lista. Y como pensé que era una novela independiente me sorprendí al encontrar algunas referencias a hechos anteriores relatados en otra novela. Había empezado por el segundo de la serie de aventuras del detective Dave Gurney. Pero eso es un detalle sin importancia si no eres muy maniático porque le historia se sostiene sola.

Y es una historia muy interesante. Una novia muere decapitada por un machete durante la ceremonia de su boda. Todo apunta que el culpable es el jardinero. Dave Gurney se ve implicado de lleno en la investigación de este crimen “animado” por su amigo el detective Jack Hardwick. Adoro a este personaje. Cínico y gruñón, grosero… es el contrapunto perfecto al imperturbable Gurney.

Hay que decir que no es que nuestro detective estrella necesitase mucho ánimo porque ha nacido para resolver enigmas y su bucólica vida en el campo en compañía de su mujer, Madeleine, está acabando con él tras su retiro de la policía. Se da un plazo de dos semanas y si no lo resuelve en ese tiempo dejará la investigación. Es lo que piensa que será un plazo razonable para lo que quiere hacer sin que su extrema dedicación al caso le pase factura a la relación con su mujer.

La historia se va complicando poco a poco, y nos encontramos en un escenario de un asesino múltiple extremadamente inteligente. La “muerta” resulta que era un todo un cerebro pero estaba bastante loca. Guapa y rica había abusado de todas las drogas y el sexo al que había podido tener acceso.

Es su madre la que contrata a Gurney para que realice una investigación independiente a las que lleva la policía. A su entender son unos incompetentes y se encuentran en un punto muerto. Es su sentido de culpa por como desatendió a su hija en su infancia más que su amor de madre lo que la empuja a pagar lo que sea necesario para que se encuentre al culpable.

Gurney empieza a desenredar la madeja y comienza a sospechar que el jardinero, culpable señalado por todos y al que se ha tragado la tierra, puede no ser el culpable. Tachán…. Si no es él ¿quién?

El pasado de la hermosa novia liquidada en el día de su boda se va desvelando. Estudió en un colegio que se ha transformado. De atender a “niñas con problemas de conducta” han ido conformando un alumnado de niñas realmente enfermas. Niñas que abusan sexualmente de niños más pequeños, o que utilizan el sexo para conseguir lo que quieren.

Os cuento que todas las “perversiones” de las que se habla simplemente son para situar la acción y el porqué del desarrollo de los acontecimientos. No hay descripciones morbosas. No hay temas escabrosos narrados en detalle.

Y hasta aquí llego para no destripar mucho la novela. El asesino lo intuí pero no sé por qué, porque pistas claras no hay hasta el final.

Del personaje de Dave Gurney me atrajo su serenidad ante el peligro, su seguridad en su capacidad para resolver entuertos, su frialdad. La parte en la que narra la relación un poco complicada con su mujer es quizás lo que menos me ha gustado. Se me ha hecho un poco lenta aunque tengo que reconocer que ha contribuido a que la imagen de los personajes tengan matices que no podríamos percibir de otro modo. Vemos así la diferencia de personalidades y la diferencia en las cosas que le apasionan. Vamos, el pan nuestro de cada día de las parejas. Ella es feliz con su bucólica vida en el campo y el se aburre como una oveja. Ella teme que su manía de implicarse con gente peligrosa (los asesinos no son hermanitas de la caridad) salpique ese remanso de paz que es su casa y altere su segura vida. Pensó, pobre ilusa, que al retirarse de la policía y dejar la gran ciudad su día a día sería tranquilo y se encuentra con que el pobre hombre tiene casi más trabajo que antes.

La forma de narrar de Verdon me ha gustado mucho. Muchas de las cosas que dicen los personajes son de las que te hacen volver atrás en el párrafo y volverlo a leer. No porque no se entienda o sea confuso sino porque “¡mira que cosa más interesante! ¡mira que sentido común!”. He encontrado que el autor es bastante conocedor de la naturaleza humana y lo refleja muy bien.

La historia tiene un buen ritmo y no deja ningún cabo suelto. Sólo un misterio sobre lo que le pasó “cierta noche” a nuestro detective pero que no es efecto del despiste sino algo totalmente buscado por el autor.

En definitiva, acabé el libro y como una posesa me fui a por dos novelas más del autor a la biblioteca. Más tarde os subo mi opinión de la de “Deja en paz al diablo”. Os adelanto que también me ha gustado mucho.