“Primera dama” de Susan Elizabeth Phillips

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Sinopsis de Ediciones B.

La joven y hermosa viuda del presidente de los Estados Unidos creyó haberse librarse de la Casa Blanca para siempre, pero las circunstancias la han llevado de nuevo a desempeñar el papel de primera dama.

Aunque no por mucho tiempo, porque Cornelia Litchfield Case ha tomado la firme decisión de escapar —aunque solo sea por unos días—, y así conocer de primera mano la vida de la gente corriente. Lo único que necesita es un disfraz perfecto… y acaba de encontrarlo.

El periodista Mat Jorik es un infeliz del que abusan las mujeres en apuros. Ya se ha resignado a transportar a través del país a las hijas de su difunta ex mujer, cuando se apiada de una hermosa autoes- topista, que no es otra que Cornelia, y le ofrece llevarla a cambio de que se haga cargo de las dos niñas.

Pero los servicios secretos le siguen la pista y es solo cuestión de tiempo que Mat descubra que la mujer a la que cree haber rescatado es la exclusiva de su vida.

Mi opinión.

Que decir de mi apreciada Susanita, a quien recurro siempre, siempre cuando necesito un poco de humor, ligereza y diversión para mi vida. Bueno… a ella, al club de la comedia, a Big ban theory y al grupo “los del perchero” de las chirigotas gaditanas.

La historia principal es un poco rocambolesca y da una idea de la dificultad de llevar una vida pública a alguien que no ha escogido ese tipo de vida. Las renuncias a la privacidad y a una vida digamos “normal” no le han venido dadas por su ambición personal sino por la presión familiar.

En principio el papel de niña rica paseándose por el mundo de la plebe no me ilusionaba mucho, pero la autora tiene el mérito de dibujar personajes encantadores, con caracteres muy definidos a quien les tomas un apego tremendo a pesar de sus imperfecciones. O quizás por ellas.

Al pobre desgraciado del protagonista (su desgracia es vivir rodeado de mujeres… ¡Oh,! ¡qué dura es la vida!) le acabas cogiendo aprecio por lo buenazo que es. A pesar de que es un protestón dedica su tiempo a arrastrar con una caravana por medio pais a una adolescente insolente y a un bebé. Eso sí, aprovecha la oportunidad que el destino le presenta y suma a su grupo a Cornelia para que le ayude a llevar la carga. Y eso que tampoco es que le caiga demasiado bien. Al principio.

Las niñas… son lo mejor de la novela. Le dan el punto cotidiano, los problemillas que le dan salsa a la historia. No sería lo mismo sin ellas dos: una adolescente enfadada con todos y todo (hay que decir que hasta ahora la vida no la había tratado de una modo que propiciase que confiara en los demás) y que es tan protectora, a pesar de su pose, con su hermanita pequeña, un bebé con encanto a raudales.

Los demás secundarios, los amigos del camping, los servicios secretos… también hacen un papel brillante adornando las andanzas por carretera de nuestro grupo.

Los diálogos, como siempre, amenos, divertidos, ágiles.

No es una de mis novelas favoritas de esta autora pero cumple de sobra, como es habitual. Apostar por ella para pasar un buen rato es ganar siempre. Es un valor seguro.

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SUSAN ELIZABETH PHILLIPS. “Los héroes son mi debilidad.

 

SEP Los heroes son mi debilidad

 

  •  Nº de páginas: 400 págs.
  • Editorial: S.A. EDICIONES B
  • ISBN: 9788415420897

 

RESUMEN SEGÚN “LA CASA DEL LIBRO”.

Él es un escritor solitario, y lo suyo son las novelas de terror. Ella es una actriz en horas bajas, que sobrevive montando espectáculos para niños. Él conoce una docena de maneras de matar a sus personajes. Ella sabe hacer reír a su público. Pero ahora no podría estar más seria.

Annie Hewitt ha llegado a la isla de Peregrine en medio de una tormenta de nieve. Está sin un centavo y lo único que le queda son los títeres con que se gana la vida, las novelas románticas que adora y algo de coraje.

No podría estar peor preparada para reencontrarse con el hombre que vive en Harp House, la mansión que domina la aldea desde un acantilado barrido por el viento. Cuando era una adolescente, él la traicionó de un modo que ella jamás podría olvidar ni perdonar. Ahora ambos están atrapados en una isla inhóspita cuyos habitantes no dejan de meter la nariz en lo que no les importa.

Ese hombre, ¿es el villano que ella recuerda o ha cambiado? La cabeza le dice que no, el corazón, que sí.

Será un largo y duro invierno.

MI OPINIÓN:

Como me apetecía algo ligero me dije. ¿Quién me hace reír?

Susan Elizabeth Phillips, SEP para los que la estiman.

Y busqué entre las estanterías de la biblioteca y me encontré con esta novela suya.

La hubiese cogido de todas formas pero ya el título y la ambientación en una isla poco habitada me dieron un buen pàlpito.

Mi “modus operandi” como lectora (tanta novela de suspense deja huella, ¡qué queréis! ) es barajando varios libros: siempre hay más de uno en la mesilla, otro empezado en la tablet, otro en el kindle que llevo en el bolso, otro en el salón… los voy cogiendo a salto de mata hasta que uno me atrapa lo suficiente para pasearlo y terminarlo cuanto antes. Este es “ese”, el que hasta que no lo terminé dejó aparcados a todos los demás.

¿Está mejor escrito o la historia es más interesante que los otros que tengo entre manos? No necesariamente. Si soy objetiva diría que no, pero con esta autora me puede la subjetividad. Me tiene conquistada. Me anima, me quita el cansancio.

Aquí nos encontramos con un peculiar acuerdo entre la madre de Annie y el dueño de Harp House y padre de Theo: podrá disfrutar de la casita cercana a la mansión si vive dos meses al año en ella. Annie hereda ese acuerdo y cuando las cosas se le ponen de color de hormiga (un poco negras en el trabajo y en el amor) decide volver a la isla.

Y ¿a quién se encuentra? A Theo, que está escribiendo una de sus novelas y vive allí temporalmente. ¡Y que no quiere ni verla!

Y ¡oh! Casualidad de casualidades: Annie empieza a sufrir ataques y amenazas sin que sepamos que quien está detrás del asunto.

Theo Harp, nuestro galán, es el primer sospechoso para nuestra protagonista, no así para el lector, que no encuentra suficientes indicios que respalden su teoría. Él es un personaje atormentado al estilo del Sr. Rochester en Jane Eyre, como bien nos dice la protagonista (aunque no llega a tener su atractivo, todo sea dicho). Y supongo que rindiendo homenaje a la novela tenemos hasta un incendio de la mansión al final.

Conforme vemos que el malo es más bueno que el pan nuestra mira apunta a otros personajes como posibles culpables (no estropeo nada diciendo esto porque ya desde el principio sabemos que acabará bien, con los dos juntitos. ¿Qué implica esto? Que él tiene que ser bueno, aunque sea en el fondo, y hay una explicación para todas sus malas acciones del pasado. )

Superación de traumas infantiles (el mutismo de una preciosa niña), la problemática de una isla de la que se están yendo todos los jóvenes, una vida un tanto trágica (muerte de la hermana y de la mujer de Theo) y un legado oculto que puede hacer rica a nuestra protagonista son los ingredientes, entre otros, de este mejunje.

Punto a favor de la historia: me ha resultado verdaderamente original que ella se dedique a la ventriloquia. Sus muñecos, con personalidades dispares y bien definidas le dan un punto gamberro, amable, malvado dependiendo de cual sea el personaje que intervenga. Nuestra chica no se aburre, no, con tanta gente en sus pensamientos. ¡Lo que no se es como no se vuelve loca!

El suspense que nos traemos entre manos intentando averiguar quien quiere cargársela y por qué le pone otro punto atractivo a la novela. No llega a resultar demasiado angustioso porque desde el primer momento más parecen llamadas de atención que verdaderos intentos de liquidarla. Sería tan fácil para una mente verdaderamente criminal quitársela de en medio en sus circunstancias: sola, sin contactos de amigos o familiares, en una casa aislada… ¡Vamos! ¡el malo (o mala) tendría que ser “un manta” para fallar!

Todo esto en realidad haría que la historia me resultase poco creíble pero como en este caso no buscaba credibilidad sino entretenimiento puro y duro, por lo cual me siento satisfecha. No es de las mejores novelas de esta autora pero, francamente, engancha. Me gustan sus situaciones absurdas y sus elementos disparatados: la silla con forma de sirena, las posturas en que coloca él los muñecos cuando se aburre (Ej: al muñeco gamberro mirando debajo de la falda de la muñeca modosita), las voces fantasmales de Annie para fastidiarle, el gato, etc.

También me gustó la parte de la trama que explica lo que hay detrás de los ataques y desplantes que sufrió Annie en su juventud. Ahí si encontré un misterio que me tuvo pegada al libro.

Y tengo que deciros que leer esto me relaja más que una sesión de yoga. Para un par de tardes que necesitéis desconectar la recomiendo.

Podeis encontrar otra reseña sobre la novela en:

la estación de las letras.
soy cazadora de sombras y libros