“Johnny y los muertos” de Terry Pratchett.

 

pratchet

Como soy hija del caos he empezado sin darme cuenta por la tercera parte de la trilogía. No importa. Se puede leer de manera independiente y disfrutarla.

Este libro es famoso. Tiene entrada en la wikipedia:

La historia comienza con Johnny Maxwell, un niño de doce años, tomando un atajo en el cementerio local de Blackbury para llegar a su casa. En el cementerio, Johnny se encuentra con el espíritu del concejal Thomas Bowler y se da cuenta de que puede interactuar con los espíritus de los muertos. Más tarde, Johnny se encuentra con todos los ocupantes fallecidos del cementerio y discute con ellos la venta del consejo del cementerio abandonado de Blackbury a un conglomerado sin rostro, que planea construir oficinas en él. Varios ciudadanos muertos, liderados por un ex concejal, le piden a Johnny que lo ayude a detenerlo.

Mientras Johnny (ayudado por sus amigos semi creyentes) trata de encontrar evidencia de personas famosas y habla en las reuniones de la comunidad, los muertos comienzan a interesarse por la vida moderna y se dan cuenta de que no están atrapados, como creyeron alguna vez. el cementerio…”

Pero como de verdad empieza es así:

“Johnny nunca llegó a saber por qué empezó a ver muertos.

El regidor le dijo que probablemente se debía a que era demasiado vago para no verlos…”

Aquí ya estaba yo conquistada. Con solo 3 renglones. A mi disposición he tenido un mundo disparatado, unas conversaciones bastante surrealistas entre Johnny y sus amigos y una trama divertida con todos esos muertos emocionados. Curiosos por ver como ha avanzado el mundo interactuan entre ellos y con Johnny de un modo bastante gracioso. En realidad estaban más vivos que algunos vivos si tenemos en cuenta su entusiasmo, su rebeldía, sus ganas de aprender y de disfrutar de la “muerte”. La muerte aparece como una vida en otro plano donde se pueden hacer cosas diferentes.

Había muchas cosas sobre su mundo de muertos que no conocían porque creían que no podían moverse del cementerio. Nadie se lo había dicho pero todos estaban convencidos de que era allí donde debían esperar el juicio final.

Hubo un pistoletazo de salida cuando, después de años de aburrimiento, Johnny pudo comunicarse con ellos. ¡Si que es raro este niño! Y sus amigos son también de exposición: Bigmac, el Serio y el Cojo. Los cuatro unidos en esta aventura disparatada.

Salvar el cementerio de la especulación urbanística se convierte en el objetivo de Johnny. Sus tres colegas le apoyan todo lo que su miedo les permite.

Sí, estar muerto y dentro del cementerio, sin poder salir, tenía que ser francamente aburrido. Coincido con eso. Pero nuestros muertos olfatearon la libertad, vieron la cabina de teléfono al otro lado de la calle, consideraron que tenían que llamar a la radio sin perder un minuto para defender su cementerio, atravesaron la verja y… ¡ya no os cuento más!

Leedlo si queréis pasar un rato entretenidos. Para mí ha sido una lectura refrescante, original y muy cercana a mi sentido del humor. Mi primer acercamiento a Terry Pratchett, que no será el último.

Otra opinión la encontrareis en “el rincón de squallido” que nos informa de que no es el tercer libro de una trilogía aunque diga eso en la contraportada, sino el segundo. Lo dicho. No importa. Se lee de manera independiente sin problemas.

Anuncios