“Las chicas de alambre” de Jordi Sierra I Fabra.

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Es una novela cortita, que se adentra en el mundo de la fama con sus entresijos tristes y oscuros: soledad, anorexia, drogas, prostitución…

Algo bonito por fuera pero podrido por dentro.

Me ha hecho recordar aquellas revistas con modelos que estaban delgadas de una manera muy poco natural porque los modistos buscaban “perchas”. Era la ropa lo que tenía que destacar. Y recuerdo como ese canon de belleza llegó a calar haciendo que muchas adolescentes iniciasen regímenes salvajes con tal de parecerse a ellas.

A raiz de esta novela me he puesto a curiosear por internet y estoy horrorizada. No es algo del pasado. Modelos con una cierta fama que miden cerca de 1,80 y están por debajo de los 50 Kg. de peso. Y a algunas les han pedido que bajen más aún su peso para conseguir un trabajo. ¡Están locos estos romanos! (que diría Obelix)

El libro te adentra en todo ese mundo tomando como base la desaparición de Vania, una top model que brilló durante unos años con otras dos más: Jess y Cirylle. Se las conocía como “las chicas de alambre”.

La útima pista sobre su paradero la situa en una clínica para tratarse la anorexia nerviosa que padecía. Diez años después no se sabe si está viva o muerta.

Jon M., periodista, es el encargado de investigar esa desaparición. Intentando localizarla nos adentra en los recuerdos de las trágicas muertes de Jess y Cirylle, sus amigas, víctima la primera de una sobredosis y enferma de SIDA y suicida la otra.

La investigación consiste básicamente en las entrevistas a familiares, amigos, antiguos jefes… que nos van dejando un retrato cada vez mas definido de las tres modelos.

Entre medias, salpicaduras de una relación romántica de Jon con Sofía, una modelo en busca de la fama, a la que conoció en una sesión fotográfica cuando fue a entrevistar al fotógrafo que lanzó a la fama a Vania.

La búsqueda de la desaparecida me resultó entretenida pero sin nada destacable. El libro es muy corto para incidir en todos los temas que he mencionado antes con profundidad. No aporta nada que no sepa ya todo el mundo y no hay ningún giro sorprendente en la trama. El final era previsible.

Por otro lado el romance (por decir algo) de Jon con Sofía me resultó frío y nada convincente. Después de leer tantas y magníficas novelas románticas en las que la descripción de una escena con un beso te deja tocado tu corazoncito, encontrarme con esto… me defraudó. Esa parte de la novela me sobró toda. No sé que aportaba a la historia.

En definitiva, no os diré que corráis a leerla pero tampoco es para echarla a los leones. La empecé porque es el resumen de la contraportada me llamó la atención, pero mi respuesta a la pregunta ¿te ha gustado? no puede ser otra que “psscheee”.