Los besos en el pan” de Almudena Grandes.

 

ALMUDENA GRANDES los besos en el pan

SINOPSIS según Amazón.

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados? En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

MI OPINIÓN:

Ainsss…!!! ¡Cómo me ha gustado esta novela!

Mis lecturas de Almudena Grandes se limitaron a “Las edades de Lulú” y “Corazón helado”.

El primero, una novela erótica, no me entusiasmó y el segundo me impactó mucho. Con una base de hechos reales nos sitúa en algunos episodios de la guerra civil española. Pero en conjunto no es una novela deprimente, a pesar de lo crudo y triste de algunos de los acontecimientos narrados. Es lo que llamaría “un novelón”, una larga historia de esas que quieres que nunca acaben para no despedirte de algunos de sus personajes.

A “los besos en el pan” llegué atraída por esa fotografía de la niña de la portada, de inquietante y seria mirada, y recordando lo bien que escribía Almudena Grandes. Me la reservé para un fin de semana tranquilo. Y como ese finde tranquilo tardaba en llegar la empecé… ¡craso error! Hasta que la terminé no pude parar. Allí están las tareas de casa sin terminar, porque eso de los duendes que trabajan mientras tu duermes sólo pasa en los cuentos. ¡Cachis en la mar! ¡Con lo bien que vendrían!

Esta novela es la historia de un barrio de Madrid, de sus personajes en la época más dura de la crisis económica. Es la vida de la gente enfrentándose a las pérdidas de empleo, a la precariedad y a los desahucios con espíritu generoso. Luchando, protestando, organizando comedores para niños sin recursos, ofreciendo ayuda desinteresadamente a aquellos que la precisan… Es una historia más de generosidad que de egoísmo, más de fortaleza que de rendiciones.

Y a lo largo de la novela va desgranando sucesos diferentes pero con un nexo común: familiar, de amistad o de vecindad. Y cada historia, cortita, te absorbe de tal manera que cuando pasa a la siguiente “algo” (un alien poco paciente) dentro de ti le grita a la autora: ¡pero bueno…!¡no me hagas esto ahora! ¿Pero que pasa con Jaime? Y a los dos párrafos siguientes es la vida de Marita la que te tiene prendada… y así hasta el final del libro.

Y me encandilaron tanto todas esas vidas que de lo que sí fui consciente y que me estuve repitiendo a mí misma durante la lectura es lo bien que escribe esta señora. ¡Que, pero que bien!

Amena (la abuelita llegando a campeona del juego on line “Arde Troya” bajo el sobrenombre de Andrómaca), triste a veces (esos enamorados del bar de Mari Carmen que durante un año sólo se miran con anhelo y no se hablan), divertida otras (los niños buscando libros en la biblioteca para hacer cócteles molotov y que sus padres se sientan orgullosos de ellos), tierna ,.. esta novela toca muchas fibras sensibles y muchos temas peliagudos como es “el mirar para otro lado” en caso de maltrato o la soledad y desesperación que viven como una sombra del alcohólico. Y yo viví con todos esos personajes. Me parece mentira que no existan y que estén sólo en la imaginación de la autora.

¡No os la perdáis!

 

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